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Reflexión Semanal 22 de Marzo de 2016

SANTA CONVOCACIÓN

Una invitación que el Señor nos dejó escrita en Su Palabra, es la siguiente: Y convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones

Durante los días de la semana en que se celebra la pascua, y que en México, como en muchos otros países del mundo, aunque no sean de fe cristiana, se otorgan días de descanso a los trabajadores, pero los cristianos, y en particular en el Centro Cristiano Calacoaya, buscamos cumplir con esta instrucción, llevando a cabo nuestra Convocación Espiritual.

Ya no hay más sacrificios que realizar para pagar por nuestros pecados, pues el sacrificio único y perfecto ya fue realizado por el Señor Jesucristo en la cruz, con lo que pagó por todos y cada uno de nosotros, cumpliendo con todas las profecías que están escritas acerca de Él en el AT, y lo mejor de todo, es que mientras en el AT la resurrección se prefiguraba con un macho cabrío que se dejaba vivo para soltarlo después en el desierto, Jesucristo resucitó al tercer día, dejando la tumba vacía, triunfando sobre la muerte y sobre el pecado y dándonos la esperanza de la vida eterna.

Para nosotros, hay dos cosa que sí podemos hacer en estos días: 

  1. El Ayuno de levadura, es decir, abstenernos de todos los alimentos que de una u otra manera incluyen levadura en su preparación, recordando que la levadura es símbolo del pecado, y buscando incrementar nuestros tiempos de oración, de tal manera que podamos estar más sensibles a la voz de Dios, quien nos habla por medio de Espíritu y de Su Palabra.
  2. Aprovechando estos días de descanso laboral y escolar a la Convocación Espiritual, los días jueves, viernes y sábado de 9:00 a 14:30 horas, que en esta ocasión, estaremos estudiando acerca de las Familias Extraordinarias, donde tendremos tiempos de oración, estudio de la Biblia, tiempos de ministración buscando la sanidad y restauración en aquellas áreas en las que sea necesario y también tiempos para convivir y compartir con otros.

Al final, te recomendamos ir con tu familia a comer y pasar una tarde hermosa, de convivencia y amor.

 

Así que , Dios nos convoca de una manera muy especial, te animo a aceptar Su invitación, te esperamos.

 

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Reflexión Semanal 8 de Marzo de 2016

MACHISMO

 

Un punto de vista bíblico.

 

 

Mucha gente me dice con frecuencia que la Biblia es un libro machista por haber sido escrito en el Medio Oriente y porque tiene algunas ideas que al leerlas a simple vista, así lo aparentan, y si a eso le sumamos que el varón quiere ser autoridad utilizando versículos bíblicos de una manera parcial, eludiendo sus responsabilidades, en realidad practica el machismo.

En México y en muchos otros países del mundo, celebramos cada año el día de las madres, momento en el que se entroniza a la mujer y se exalta en muchas medidas el matriarcado, todo gira en torno a la figura de materna, pero en forma paradójica, en México, al igual que en muchas naciones latinoamericanas, tenemos una mezcla de culturas, costumbres y actitudes que hacen convivir el machismo y el matriarcado al mismo tiempo.

Hoy en día, de una manera muy especial, vivimos en medio de una lucha entre 2 pensamientos, 2 corrientes antagónicas entre sí, ya que mientras los movimientos feministas pretenden la emancipación de la mujer a costa del varón, en una competencia encarnizada, donde las únicas víctimas son los hijos, hay hombres que siguen viviendo como machos, exigiendo respeto o miedo hacia su persona, pretendiendo obediencia, atención, ayuda, apoyo, satisfactores, placeres y todo lo que puedan obtener de los demás miembros de su familia y muy particularmente de su esposa, simplemente por ser del sexo masculino.

Simplemente en el día de las madres, en miles de hogares se da la escena típica de los hijos que llegan a casa de la mamá para festejarla “en su día”, solo para llevarle más trabajo y más carga, llegan para ser atendidos, pues la mamá tiene que preparar la comida, calentar las tortillas, servirles a todos, muchas mamás incluso, se quedan sin comer, mientras que los hijos terminan la reunión borrachos de la casa de la mamá, pues la estaban celebrando a ella, y la pobre mujer se queda con la angustia al ver que sus hijos se iban conduciendo sus autos en estado de ebriedad, o triste pues la comida en su honor, terminó en discusiones y pleitos, incluso a veces a golpes entre los hijos. ¿Le suena familiar esta escena?

Lo que sucede es que el machismo permite al hombre ejercer su rol masculino aplastando a la mujer y a los hijos, sin ejercer ninguna o casi ninguna responsabilidad como varón. Muchos se hacen religiosos y se ponen felices cuando descubren que la Biblia, por ejemplo, dice que son cabeza y que sus mujeres se deben sujetar a ellos, pero el problema es que ellos mismos no cambian, y no están dispuestos a hacer nada de lo que las Biblia ordena a los varones, ven solo la parte que les conviene, pero se olvidan de ver la parte que les compromete. 

 

Algunas mujeres me han dicho: “el problema con mi esposo al comenzar a la leer la Biblia es que cuando descubrió que es la cabeza del hogar (1 Corintios 11:3 NTV Pero hay algo que quiero que sepan: la cabeza de todo hombre es Cristo, la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios.), se la pasa dando órdenes, gritando, regañando, exigiendo, culpando a todos de lo que ocurre en casa, pero él no hace nada, si los hijos tienen problemas, es mi culpa, si reprobaron en la escuela, es porque yo fallé, si tuvieron mala conducta es porque yo no los supervisé o no los he sabido educar, en pocas palabras, ahora estamos peor que antes.” Se quejan las mujeres.

Lo peor de todo es que hay algunas que pretendiendo liberarse, (sin saber de qué se quieren liberar), se buscan algún empleo, aportan dinero a la casa, y encima, tienen todas las demás responsabilidades que tiene cualquier otra mujer que se dedica al hogar al 100%, que de por sí ya es demasiado trabajo y por cierto, muy pesado, y claro el marido se aprovecha de ello, muchos hasta fingen ganar menos de lo que realmente ganan para gastárselo a solas, o financiarse algún vicio o alguna aventura con otra mujer, mientras le van dejando más y más carga a la esposa. Y la mujer se conforma con que los sábados el varón le ayude un poco en casa. En otras palabras, estamos viviendo un supuesto feminismo que está afianzando aun más el machismo.   

¿Qué dice la Biblia al respecto?

  1. Varón es cabeza de la mujer. Efesios 5.22–23 (NTV) Para las esposas, eso significa: sométase cada una a su marido como al Señor, porque el marido es la cabeza de su esposa como Cristo es cabeza de la iglesia. Él es el Salvador de su cuerpo, que es la Iglesia.

Esto queda claro, pero muchas mujeres se aterran al pensar en ello, y tienen razón cuando se dan cuenta que toda su vida han vivido al lado de un macho gritón y golpeador y de repente ese mismo macho descubre en la Biblia que él es la cabeza. Me recuerda la ley que hace poco querían aprobar en la que le querían dar autoridad a la policía de entrar a cualquier domicilio particular, sin orden judicial de ninguna especie, solo porque lo consideraran sospechoso, con justa razón toda la gente puso el grito en el cielo diciendo, si así son los policías, sin esa autoridad, ¿qué nos esperaría dándoselas? Así ocurre con muchos varones. Ser cabeza no significa ser mayor o mejor, sino que tiene que ver con las funciones, analicemos, ¿para qué sirve la cabeza? ahí es donde se encuentran muchas funciones importantes del cuerpo: ahí están los ojos, y los oídos, ahí está la boca, ahí se centran los pensamientos, y un varón debe ver, escuchar y hablar a su esposa, le debe externar sus pensamiento y debe pensar en el bien del matrimonio, en el bien de la familia, debe visualizar el futuro, debe escuchar lo que ocurre alrededor, pero regularmente sucede lo contrario, ya que los varones somos torpes para escuchar, no somos observadores, y tampoco expresamos lo que sentimos o lo que estamos pensando, más bien, es la mujer la que toma la iniciativa en estas áreas, pero la Biblia nos hace un llamado, como si dijera: ¡Reacciona! La idea es que el hombre asuma que su mujer es como si fuera su propio cuerpo, que la cuide, que la proteja, que en un sentido, la salve de cualquier peligro, dada la fuerza física del varón y la delicadeza femenina. La cabeza se encarga de velar, de cuidar, de atender al cuerpo, no de darle órdenes.

  1. Responsabilidades del varón ante Dios. Veamos entonces cuales son las responsabilidades del varón para poder ser cabeza y ejercer la autoridad que Dios nos ha delegado.

Tener como Cabeza a Cristo. Efesios 4.15 (NTV) En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de su cuerpo, que es la iglesia.

Sujetarnos a Cristo, obedecerle, imitarlo, seguir Sus pisadas, para actuar como Él actúa, en todas las áreas, especialmente en lo referente a la esposa y a los hijos. Para que un varón tenga calidad y autoridad moral, debe sujetarse a su Cabeza que es el Señor, quien le dirá todo lo que debe hacer y sobre todo, le dirá cómo debe hacerlo. Pues el Señor actúa con amor, sirve, da, y los varones para no caer en machismo, debemos ser como es Jesús, quien al mismo tiempo ejerce autoridad en todo, pero al mismo tiempo vive sujeto a Dios Padre. Nuestra tarea central debe ser llevar la familia a buen puerto, segura y protegida, acercarla, motivar la vida espiritual de cada uno de los miembros. Lamentablemente la mayoría de las veces es el varón quien tiene que ser llevado y literalmente arrastrado por la esposa y por los hijos al Señor, pero debemos cambiar, debemos ser los varones quienes intercedamos por nuestras esposas e hijos y no al revés. Debemos ser los varones los líderes en la casa al ir delante de todos en lo espiritual, y no que el varón sea la cola de la familia, el último en entrar al reino, y como si lo fueran jalando como si el varón fuese un mueble muy pesado. Debe ser el varón quien busque soluciones en Cristo para su casa y no le deje esta carga sólo a la mujer, quien regularmente es la tiene que andar pidiendo el consejo, mientras el varón se esconde o finge que en su casa no pasa nada.  

  1. Responsabilidades del varón respecto a su esposa: El varón tiene también responsabilidades hacia su mujer, pues no se trata de ser quien la mande y le dé órdenes, sino que él es el encargado de todo lo que ocurre en casa. 

Responsable: Obligado a responder por su esposa. Consciente de sus deberes y dispuesto a obrar de acuerdo con ellos. Culpable de algo. Encargado de dirigir.

  1. Amar a la esposa. Efesios 5.25 (NTV) Para los maridos, eso significa: ame cada uno a su esposa tal como Cristo amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella. La infidelidad se da por no tomar en cuenta esta idea fundamental: amar y entregar la vida para hacer feliz a la esposa, si esto lo entendieran los hombres, sería mucho más fácil la relación conyugal.

Efesios 5.28 (NTV) De la misma manera, el marido debe amar a su esposa como ama a su propio cuerpo. Pues un hombre que ama a su esposa en realidad demuestra que se ama a sí mismo. El amor se demuestra en varias formas: con el trato, en la forma de hablarle, diciéndoselo, al tener detalles hacia ella, con respeto, con caricias, con besos, en la intimidad. Algo que debemos destacar en este pasaje, es que el amor del hombre hacia su esposa debe ser con la misma intensidad e interés con el que se ama  a sí mismo o con el que cuida su propio cuerpo.

  1. Sustentar y cuidar a la esposa. Efesios 5.29 (NTV) Nadie odia su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida tal como Cristo lo hace por la iglesia. 

Qué importante es entender esta idea: Alimentar, sustentarla, proveerla de lo necesario. Conservarla en su ser o estado óptimo. Sostenerla para que no se enferme o se deteriore. Defenderla de cualquier peligro. Cuidarla, poner atención y esmero en ella. Asistirla, prestarle ayuda. Conservarla. Darle buena vida; preocuparse por ella. ¿Cuántos matrimonios conoce usted así? Parecen conceptos pasados de moda o sacados de una novela de fantasía, pero son las ideas que la Biblia nos propone para lograr una relación feliz, dichosa y plena.

  1. Dejar papá y mamá y ser uno con su mujer. Efesios 5.31 (NTV) Como dicen las Escrituras: «El hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo».

Buscar la unidad con ella, en el espíritu, en el alma y en el cuerpo, pero ello implica dejar la dependencia de los padres, no vivir con ellos, no involucrarlos en los problemas de pareja, ni con la educación de los hijos o ni con los asuntos que debemos tratar como familia. Dejar padres de ambos lados, dejar la dependencia económica y moral que teníamos con ellos cuando éramos solteros. Por no hacerlo, es que existen tantos problemas entre suegros y nueras. No es que las suegras sean malas, sino que los matrimonios no se independizan.

  1. Tratarla con suavidad y cariño. Colosenses 3.19 (NTV) Maridos, ame cada uno a su esposa y nunca la trate con aspereza.

Muchos esposos son tan ásperos como una lija, son toscos, las lastiman con su trato. Algunos llegan a ser escabrosos. Desapacibles al gusto o al oído. Faltos de afabilidad. Se hallan al borde de lo obsceno, de lo inmoral, todo esto es la aspereza y Dios demanda al varón un trato afable: agradable, dulce, suave en la conversación y en el la cercanía verbal y física.

  1. Tratarla con sabiduría, dándole honor. 1 Pedro 3.7 (NTV) De la misma manera, ustedes maridos, tienen que honrar a sus esposas. Cada uno viva con su esposa y trátela con entendimiento. Ella podrá ser más débil, pero participa por igual del regalo de la nueva vida que Dios les ha dado. Trátala como es debido, para que nada estorbe tus oraciones.

La esposa merece un trato de honor, es decir, que de parte del marido reciba alabanzas, y aplausos. Que ella se sienta enaltecida que tenga demostraciones de cortesía. Ella es diferente y delicada. Hay machos que le pegan a la esposa, la agreden y maltratan verbal, física, emocional y sexualmente. 

 

En conclusión amigos lectores, como verdaderos hombres o varones, debemos renunciar al machismo y asumir actitudes dignas hacia nuestra esposa, cambiando nuestra manera de vivir. 

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FAMILIAS BENDECIDAS

FAMILIAS BENDECIDAS

 

El anhelo de Dios desde un principio es que cada familia que hay sobre la faz de la tierra, sea llena de toda bendición, en todo lo que emprendan cada uno de sus integrantes.

 

Son muchísimas las promesas en la Biblia, en las que el Señor menciona a la familia, y son muchísimas las indicaciones y consejos que nos da para que como familias caminemos en bendición.

 

Por ejemplo, en cierto pasaje, la Biblia nos relata que un día Jacob les dijo a todos los de su casa: Desháganse de todos sus ídolos paganos, purifíquense y pónganse ropas limpias. Ahora vamos a Betel, donde edificaré un altar al Dios que respondió a mis oraciones cuando yo estaba angustiado. Él ha estado conmigo en todos los lugares por donde anduve.

 

Este pasaje nos señala 3 cosas que debemos enseñar a nuestra familia, en forma específica a nuestros hijos:

 

  1. Es importantísimo que propiciemos en nuestra familia un tiempo de limpieza y purificación, pues seguramente a lo largo de la vida, aunque nuestros hijos sean pequeños, nos hemos ido contaminando y aprendiendo y haciendo nuestras, costumbres, cubitos, tradiciones y acciones que ofenden a Dios, o que nos han lastimado o con los que hemos lastimado a otros, o bien, hemos adquirido ídolos en nuestro corazón, desde un deportista, un artista, un objeto, una actividad, una amistad, un objeto o cualquier otra cosa a la que hemos ido dando una importancia desmedida, a tal grado, que llega a ocupar el lugar número en nuestra mente, en nuestras prioridades, y lo hemos llegado a valorar más allá de lo normal. ¿Cómo sabemos que ha ido más allá de lo normal? De una manera muy simple, cuando descubrimos que ante la ausencia o falta de “eso”, perdemos la paz, nos sentimos ansiosos, inseguros, mortificados o con temores.

 

  1. Esto es fundamental, enseñarles a nuestros hijos de donde ha venido nuestra bendición, sin importar cuántos y cuáles trabajos hayamos tenido, ni tampoco importa en qué ciudades hemos vivido o hemos estado, lo importante es reconocer que la fuente de nuestra bendición en todos los sentidos, proviene de Dios, más allá de nuestros esfuerzos personales, de nuestra capacidad, o de la gente que nos haya rodeado, aconsejado o ayudado, pues al final de cuentas, todo ello, incluso las circunstancias mismas son producto de la mano de Dios en nuestra vida, y nuestros hijos deben entenderlo y reconocerlo así, pues de esta manera, ellos buscarán que la presencia de Dios siempre vaya con ellos a cualquier lugar que se muevan.

 

  1. Edificar un altar al Señor, lo que significa, mantener una fuerte, estrecha y sincera comunicación con el Señor. Que como familia, le busquemos, que Dios tenga un lugar prioritario, que podamos platicar con Él y que en esa plática lo mismo podamos externarle nuestras inquietudes, sueños y metas, como también le podamos escuchar para entender Su voluntad e indicaciones para nuestra vida. Un altar como familia, un altar en nuestra casa, no precisamente un espacio físico, sino un espacio en el tiempo para dedicarlo a Ël, un espacio en nuestras prioridades para que Él sea el número 1.

 

 

Permítele e Dios bendecir a tu familia, eso depende de ti. ¿Te animas?

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Año Nuevo 2016

INICIA UN NUEVO AÑO

 

Mis oraciones por ti que lees estas líneas, es para que durante el año que inicia Jesucristo tenga cuidado de tu tierra, que derrame abundante lluvia 

y riegue tus sembrados 

para que den muchos frutos en tu trabajo y en todo lo que emprendas y hagas. 

 

Que cada día sucesivamente hasta llegar el año a su fin esté lleno de bendiciones;  por dondequiera que pases recibas de Dios gran abundancia. 

 

¡Alaba a Dios y agradécele con alegría! 

 

Dios es fiel y bueno para todos los que le invocan.

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Reflexión Semanal 29 de noviembre de 2015

ENTENDIDOS EN LOS TIEMPOS

De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos.

¿Qué tanto entiendes tú los tiempos? ¿Sabes lo que se debe hacer en tu vida de acuerdo al momento que estás atravesando o viviendo? 

Es necesario que cada uno de nosotros podamos entender las señales de los tiempos y saber cuál es el mejor camino y qué decisiones debemos tomar en nuestros trabajos, en la Iglesia, y en nuestro país.

Mucha gente dice que estamos viviendo los peores tiempos y desde hace siglos se habla del fin de los tiempos, unos se alarman y otros se burlan, y eso ha traído desprestigio y falta de credibilidad en la Palabra de Dios por culpa de la forma en que los cristianos hemos manejado las cosas.

Sin lugar a dudas que cada tiempo en la historia ha tenido sus retos y sus luchas, y podría yo asegurar que ninguna época ha sido mejor, ni peor que otra, pues cuando ha habido guerras, o cuando ha habido pestes o cuando ha habido persecución hacia el pueblo de Dios (Israel o la Iglesia), todos y cada uno de esos momentos ha sido difíciles; pero también han habido momentos gloriosos, de avivamiento, de lluvia del Espíritu, de milagros, y sobretodo de arrepentimiento del pecado y restauración de vidas y de familias.

Cada individuo experimenta lo mismo, tiempos de crisis y problemas y tiempos de bonanza y calma.

Por eso es tan importante reflexionar en lo que Dios nos indica: es necesario que cada uno de nosotros conozcamos la Palabra y profundicemos en nuestra comunión con Dios para poder ser expertos conocedores de los momentos que vivimos y podamos aplicar estrategias de actuación en cada esfera en donde nos movemos y saber hacer excelentes planes de acuerdo a los tiempos que nos va tocando vivir y que van cambiando constantemente. 

Mi oración es que tú y yo, amigo que lees esta reflexión, seamos entendidos en los tiempos.

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